4 DUDAS SOBRE SOLARES

4 DUDAS SOBRE SOLARES(eng)

Los vacíos urbanos, el tercer paisaje, los espacios residuales en la metrópolis, que durante muchos años se han considerado errores en la planificación, desechos espacios desaprovechados o, en el mejor de los casos, superficies edificables, están conociendo una fase de consideración sin antecedentes como recurso. Estas islas en las ciudades se han incrementado en número por la paralización de obras y proyectos. Su presencia se ha consolidado, la percepción por la comunidad del potencial de estos espacios es cada vez mayor y están siendo objeto de propuestas de arquitectos, urbanistas, políticos y colectivos de distinto tipo. Ya en nuestra ciudad es común encontrar espacios donde se han desarrollado procesos de activación y reapropiación de estos solares vacíos o abandonados. A través de estructuras informales, numerosos grupos vecinales están siendo los protagonistas de una reapropiación y puesta en uso de espacios residuales y abandonados en todas las ciudades de España. Huertos comunitarios, equipamientos deportivos culturales autogestionados son un nuevo campo de experimentación de una nueva autogestión urbana. El reto de muchos colectivos es que estos procesos, que hasta el momento han sido de carácter excepcional, se normalicen. Desde la red de Arquitecturas colectivas, en los últimos años, se han generado guías y protocolos con la intención de asentar herramientas para la negociación política y la reivindicación ciudadana para la cesión y la autogestión de espacios en desuso. Sin embargo, en algunos casos, la actualidad políticas se ha adelantado generando propuestas que nos merecen una cierta consideración. Es este el caso, por ejemplo, del Plan Buits en Barcelona o el PECAM en Madrid, que recogen en sus propuestas la necesidad de tratar la cesión temporal de solares a asociaciones y entidades sin ánimo de lucro. Es aquí donde nos gustaría plantear algunas consideraciones sobre la normalización de estos procesos, su institucionalización y los peligros que ello conlleva. Libertad/ Institucionalización El nacimiento y el éxito de los solares autogestionados se debe, en importante medida, a una reacción popular al exceso normativo que rige el espacio público. Es importante considerar que, frente a un sistema de reglamentos y arquitecturas cada vez más coercitivos con respecto a la libertad de uso de plazas y calles, en los espacios de gestión comunitarias se han desarrollado muchas veces prácticas en abierto conflicto con el sistema vigente. ¿Es posible la integración de estas prácticas dentro de un régimen oficial manteniendo la libertad de estas islas temporalmente autónomas? En otras palabras, ¿es posible que el poder público asuma la legitimidad política de unas experiencias divergentes respecto a su sistema de control del uso del ambiente urbano? Reivindicación/ Colaboración No podemos olvidar que los procesos de apropiación y empoderamiento en muchos casos responden a reivindicaciones políticas que se relacionan con el déficit de equipamiento público en los barrios, o con la carencia de espacios públicos y zonas verdes. En estos casos la apertura de un espacio autogestionado, corresponde con la apertura de un frente con el poder público, cuyo objetivo es la mejora de las condiciones de vida en un cierto contexto. La institucionalización no debe generar una situación de clientelismo, ya que en el caso en el que se active un do ut des entre administración y ciudadanía el mayor peligro que puede existir es que la cesión de estos espacios sirva para anular cualquier reivindicación política asociada a ellos, en vez de legitimarlos como lugares de concienciación ciudadana. ¿La regularización en gran escala de estas experiencias constituye la asunción del mensaje político de la que son expresión por parte de la administración o simplemente un amortiguador de ciertas instancias populares? Derecho/ servicio/ regalo envenenado La cesión de espacios residuales para la autogestión ciudadana ha de ser protocolizada para evitar cualquier discrecionalidad. Hasta el momento no hay reglamento que defina temas fundamentales como qué actividades y en que condiciones se pueden desarrollar en un solar, si existe la posibilidad de acceder financiación o que tipos de entidades pueden solicitar la cesión. Por ejemplo, hay que observar que la solicitud de un espacio se vincula normalmente a una asociación. Esto por un lado limita el acceso para estructuras mas líquidas como plataformas abiertas, asambleas o ciudadanos que decidan no subscribirse a una entidad o asociación formal. Sin embargo somos conscientes de cómo el universo de los actores urbanos en los últimos años se haya articulado enormemente gracias a la aparición de nuevas formas de agregación y acción colectiva. Sería oportuno que la posibilidad de acceso a un derecho como la gestión colectiva de un recurso público se aplicase respetando la máxima transparencia e inclusividad. Por otro lado, considerando la extraordinaria función que estos espacios desempeñan como servicio al ciudadano, es importante considerar que tipo de recursos la administración pública puede poner a disposición de su funcionamiento. Los espacios autogestionados en la ciudad no pueden ser simplemente lugares en los que el ayuntamiento delega al voluntariado tareas y responsabilidades que le compiten, sino tendrían que desarrollarse como contextos en los que se pongan a disposición de la ciudadanía proactiva algunos recursos y se experimenten nuevas formas de colaboración interinstitucional. ¿Puede el derecho a la gestión compartida de los bienes comunes convertirse en eje fundamental de las políticas de desarrollo urbano, y no en un servicio más privatizado o por lo menos externalizado por parte de la administración pública? Moda/ Modelo alternativo Finalmente, nos preocupa que esta nueva tendencia política sea puramente coyuntural. Consideramos que el binomio autogestión ciudadana–crisis lleve en sí una cierta peligrosidad, en el momento en el que las administraciones ceden poder a cierta creatividad colectiva simplemente por falta de recursos y no por haber asumido una nueva conciencia política que se ha desarrollado desde abajo. Ésta se basa en un discurso crítico frente al modelo de producción de ciudad y sus carencias, en la necesidad de tener espacios para la ciudadanía que tengan estabilidad y sean sostenibles en un horizonte de larga duración. La apropiación de ciertos discurso “alternativos” por el mercado y la clase política son habituales, y es tarea de la ciudadanía que los ha producido protegerlos de los procesos de estetización que pueden desactivarlos. Está claro que el modelo de huerto urbano, realizado por una nota marca de refrescos en la Plaza de Callao no representa un proceso de participación activa y ciudadana o que la generación de espacios públicos convencionales generando mobiliario urbano con palets, no recogería las pretensiones ciudadanas de generar espacios autónomos. Pensamos que el objetivo fundamental del movimiento que ha participado en la generación de los prototipos de solares autogestionados es que se alcance la normalización y que los instrumentos del planeamiento y ordenanzas municipales contemplen esta realidad, sin que los principios que han dado inicio a estas prácticas se vean afectados. ¿Seremos capaces de hacerlo?

4 QUESTIONS ABOUT EMPTY PLOTS

The urban voids, the third landscape, the residual spaces in the metropolis, which for many years have been considered errors in planning, waste, wasted spaces or, in the best of cases, building areas, are undergoing a phase of consideration without precedent as a resource. These islands in the cities have increased in number due to the paralysis of works and projects. Their presence has been consolidated, the community's perception of the potential of these spaces is growing and they are being proposed by architects, town planners, politicians and different types of groups. In our city it is common to find spaces where processes of activation and re-appropriation of these empty or abandoned lots have been developed. Through informal structures, numerous neighbourhood groups are being the protagonists of a reappropriation and use of waste and abandoned spaces in all the cities of Spain. Community gardens, self-managed cultural sports facilities are a new field of experimentation with a new urban self-management. The challenge for many groups is that these processes, which up to now have been of an exceptional nature, become standardised. In recent years, the network of collective architectures has generated guidelines and protocols with the intention of establishing tools for political negotiation and citizen demands for the cession and self-management of disused spaces. However, in some cases, the current political situation has moved forward, generating proposals that deserve some consideration. This is the case, for example, of the Buits Plan in Barcelona or the PECAM in Madrid, which include in their proposals the need to deal with the temporary leasing of land to non-profit associations and entities. It is here that we would like to raise some considerations on the normalization of these processes, their institutionalization and the dangers that this entails. Freedom/ Institutionalization The birth and success of self-managed plots is due, to a large extent, to a popular reaction to the over-regulation of public space. It is important to consider that, in the face of an increasingly coercive system of regulations and architectures with respect to the freedom of use of squares and streets, practices have often developed in community management spaces in open conflict with the current system. Is it possible to integrate these practices into an official regime while maintaining the freedom of these temporarily autonomous islands? In other words, is it possible for the public authorities to assume the political legitimacy of divergent experiences with their system for controlling the use of the urban environment? Advocacy / Collaboration We cannot forget that the processes of appropriation and empowerment in many cases respond to political demands related to the lack of public facilities in the neighbourhoods, or to the lack of public spaces and green areas. In these cases, the opening of a self-managed space corresponds to the opening of a front with the public power, whose objective is the improvement of living conditions in a certain context. Institutionalization should not generate a situation of clientelism, since in the event that a do ut des between administration and citizens is activated, the greatest danger that can exist is that the cession of these spaces serves to annul any political claim associated with them, instead of legitimizing them as places of citizen awareness. Does the large-scale regularization of these experiences constitute the assumption of the political message of which they are an expression by the administration or simply a shock absorber of certain popular instances? Right/ service/ poisoned gift The transfer of residual spaces for citizen self-management must be protocolised to avoid any discretion. At the moment there is no regulation that defines fundamental issues such as which activities and under what conditions they can be carried out on a site, whether there is the possibility of accessing financing or what types of entities can request the transfer. For example, it should be noted that an application for space is normally linked to an association. This on the one hand limits access for more liquid structures such as open platforms, assemblies or citizens who decide not to subscribe to a formal entity or association. However, we are aware of how the universe of urban actors in recent years has been greatly articulated through the emergence of new forms of aggregation and collective action. The possibility of access to a right such as the collective management of a public resource should be implemented with maximum transparency and inclusiveness. On the other hand, considering the extraordinary function that these spaces play as a service to the citizen, it is important to consider what type of resources the public administration can make available for their functioning. Self-managed spaces in the city cannot simply be places where the city council delegates tasks and responsibilities that compete with it to volunteer, but should be developed as contexts in which some resources are made available to proactive citizens and new forms of inter-institutional collaboration are experimented. Can the right to the shared management of common goods become a fundamental axis of urban development policies, and not a more privatised or at least outsourced service by the public administration? Fashion/ Alternative model Finally, we are concerned that this new political trend is purely cyclical. We believe that the binomial of citizen self-management and crisis carries with it a certain danger, at a time when administrations are ceding power to a certain collective creativity simply because of a lack of resources and not because they have assumed a new political consciousness that has developed from below. This is based on a critical discourse on the model of city production and its shortcomings, on the need to have spaces for citizenship that are stable and sustainable over a long period of time. The appropriation of certain "alternative" discourse by the market and the political class is common, and it is the task of the citizens who have produced them to protect them from the processes of aesthetization that can deactivate them. It is clear that the urban vegetable garden model, created by a brand new soft drinks brand in the Plaza de Callao, does not represent a process of active and citizen participation or that the generation of conventional public spaces generating street furniture with pallets, would not reflect the citizen pretensions of generating autonomous spaces. We believe that the fundamental objective of the movement that has participated in the generation of the prototypes of self-managed plots is that normalization be achieved and that the instruments of planning and municipal ordinances contemplate this reality, without affecting the principles that have given rise to these practices. Will we be able to do that?