URBANISMO TÁCTICO: CO-DISEÑAR Y EVALUAR A TIEMPO REAL

URBANISMO TÁCTICO: CO-DISEÑAR Y EVALUAR A TIEMPO REAL(eng)

“Una aproximación deliberada a hacer ciudad, un ofrecimiento de ideas locales para retos de planificación local con compromisos a corto plazo y expectativas realistas, planteando intervenciones de bajo riesgo con posibilidad de altas recompensas ....son acciones a corto plazo que buscan generar cambios a largo plazo promoviendo el desarrollo de capital social entre ciudadanos" Lydon, Mike. Urbanismo Táctico 2 Acción a corto plazo / Cambio a largo plazo. New York. Nextgen. 2012. 54p. “una serie de prácticas urbanas micro-espaciales que re direccionan el uso de los espacios de la ciudad con el fin de invertir las dinámicas de determinados entornos urbanos”. Lee Stickells (2011) Entendemos bajo el concepto de urbanismo táctico los procesos bottom up que plantean intervenciones de pequeña escala en los territorios. Estos procesos, plantean respuestas progresivas resilientes, evolutivas y lowcost, permitiendo la experimentación y el prototipado. Planteamientos que permiten testear la realidad y evaluar de forma colectiva, generando consensos a través de a toma de decisiones, con una base fundamentada en la acción. Existe un enorme repertorio de casos bajo los que se plantea esta manera de hacer: playgrounds, huertos urbanos, espacios deportivos, cines de verano, solares, jardines comunitarios, patios de colegio, azoteas ,etc... En nuestro caso, estos procesos de participación los entendemos desde un posicionamiento activo, que se confronta a los procesos consultivos, planteamos las tomas de decisiones a partir del hacer. Carmen Morsch plantea la diferencia entre participación y colaboración “si la participación se define por cómo una parte decide el marco (es decir, la institución decide la estructura, la actividad) y luego otros participan; la colaboración, en cambio, se definiría cuando el marco de trabajo se desarrolla y define conjuntamente con el colectivo implicado.” Desde nuestra practica, esos marcos nos permiten trabajar colectivamente y plantear un contexto de toma de decisiones horizontal y distribuido. El punto de partida, es la mesa de negociación donde se diagnosticar la necesidad específica, esbozando un proyecto y un deseo. Posteriormente, evaluamos los intereses comunes, las líneas de trabajo compartidas y establecemos un marco de trabajo común. Conjuntamente analizamos los alcances, medimos los recursos y las implicaciones. Esto nos permite redefinir la propuesta y co-diseñar un proceso acotado a las posibilidades, generando marcos de trabajo progresivo. El co-diseño en estos procesos tiene varios momentos y herramientas asociadas. En una fase inicial, se proyecta un modelo que recoge los diferentes elementos comunitarios de forma consensuada. Este documento inicial en nuestro caso es un documento vivo, no cerrado, nos puede servir de guía, pero en ningún caso es determinante. El propio proceso de construcción lleva implícito la experimentación con el diseño, estando abiertas al ensayo y error. A plantear variantes, a modificar, a tunear diseños, hacerle injertos, mutaciones, parasitarlo, etc… Los diseños abiertos permiten incorporar modificaciones y estar en permanente revisión. Esta condición está dirigida a mejorar las condiciones y optimizar los recursos, así como potenciar la experimentación, constituyendo un contexto de investigación/acción ciudadana a partir de las inteligencias colectivas. El proceso de co-creacion pasa por el análisis conjunto y el co-diseño por la propuesta situada. Los planteamientos han de ser dúctiles, flexibles, que incorporen la diferencia y que permitan su reversibilidad y transformación. Nos interesan los diseños abiertos que sean apropiables, adaptables y con una mirada en lo evolutivo como fórmula de apropiación ciudadana sobre la ciudad. Una de las claves del urbanismo táctico es trabajar mediante procesos progresivos, que se hacen a sí mismos según a las necesidades de cada momento o que evolucionen en función de los tiempos de la comunidad que lo soporta. Un proceso evolutivo es un proceso acumulativo de experiencias, que se adaptan a las condiciones materiales y espaciales, contrastándolo con su uso diario. Este testeo a tiempo real, plantea dos procesos muy interesantes intrínsecos en el urbanismo táctico. Por un lado el aprendizaje mediante el ensayo y el error, dónde se evalúan los diseños contrastándolos en el uso cotidiano. Se observan como funcionan los elementos, su versatilidad, su capacidad de adaptación, su resistencia. Esto nos permite mejorar o reformular en función de las lecturas que se extraigan. Por otro lado, los procesos cambiantes implican un proceso de toman de decisiones contantes. Esto implica también generar mecanismos que respondan a los modelos y planteen instancias donde vehicular las decisiones a tiempo real (grupo de trabajo, asambleas ciudadanas, mesas sectoriales o de seguimiento etc…). La posibilidad de tomar decisiones sobre el barrio y el territorio por los ciudadanos que lo habitan articula contextos de democracia directa, donde el ciudadano participa activa y conscientemente de los procesos siendo un actor decisivo en el diseño, mantenimiento y la gestión de su entorno. Tener ese papel activo refuerza su pertenencia con el territorio, cambiando el rol de sujeto pasivo que es habitual y posibilitando un rol con capacidad transformadora. No solo te implicas y perteneces, sino que también decides y proyectas la posibilidad hacia afuera. Este potencial posibilita tener una masa critica de ciudadanos activos y conscientes, con capacidad para plantear alternativas y definir un modelo de ciudad desde abajo. En estos procesos mas allá de construir espacios, dispositivos o infraestructuras, se construyen comunidades. Este es el mayor potencial, ya que transciende de lo objetual y se articula como sujeto político que desborda lo espacial y lo formal. En este caso, es más importante construir un tejido que sustente a una comunidad con intereses comunes. Las comunidades consolidadas articulan sus procesos desde posicionamientos políticos concretos. Un huerto de ocio urbano mas allá de tener un solar y una infraestructura para su desarrollo, tiene una comunidad que puede expresarse en múltiples formatos, gestionando diferentes espacios sociales, culturales, relacionales y políticos dentro del mismo. Esa es la clave y potencial de estos procesos, se transciende lo formal y las lógicas impuestas. Se revierte lo establecido posibilitando nuevas situaciones, nuevos formatos que implican nuevos modelos de organización social, y por tanto, se construye una nueva espacialidad. Una espacialidad dúctil, transformable, resiliente, evolutiva, distribuida que responde a la necesidad del común, posibilitando la participación activa y directa de la ciudadanía.

TACTICAL URBAN PLANNING: CO-DESIGN AND REAL TIME EVALUATION

"A deliberate approach to making cities, an offer of local ideas for local planning challenges with short-term commitments and realistic expectations, proposing low-risk interventions with the potential for high rewards....are short-term actions that seek to generate long-term change by promoting the development of social capital among citizens". Lydon, Mike. Tactical Urbanism 2 Short-term Action / Long-term Change. New York. Nextgen. 2012. 54p. "a series of microspatial urban practices that redirect the use of city spaces in order to reverse the dynamics of certain urban environments". Lee Stickells (2011) We understand the concept of tactical urban planning to mean the bottom-up processes that propose small-scale interventions in the territories. These processes propose progressive resilient, evolutionary and lowcost responses, allowing experimentation and prototyping. Approaches that allow reality testing and collective evaluation, generating consensus through decision making, with an action-based basis. There is an enormous repertoire of cases under which this way of doing things is proposed: playgrounds, urban orchards, sports areas, summer cinemas, plots, community gardens, school yards, roofs, etc.... In our case, we understand these processes of participation from an active position, which is confronted with the consultative processes, we propose the decision making from the doing. Carmen Morsch considers the difference between participation and collaboration "if participation is defined by how one party decides on the framework (that is, the institution decides on the structure, the activity) and then others participate; collaboration, on the other hand, would be defined when the framework is developed and defined jointly with the group involved". From our practice, these frameworks allow us to work collectively and to propose a horizontal and distributed decision-making context. The starting point is the negotiation table where the specific need is diagnosed, outlining a project and a desire. Subsequently, we evaluate common interests, shared lines of work and establish a common framework. Together we analyze the scope, we measure the resources and the implications. This allows us to redefine the proposal and co-design a process limited to the possibilities, generating progressive frameworks. Co-design in these processes has several moments and tools associated with it. In an initial phase, a model is planned that includes the different community elements in a consensual way. In our case, this initial document is a living document, not a closed one, but it can serve as a guide, but in no case is it decisive. The construction process itself involves experimentation with design and is open to trial and error. To propose variants, to modify, to tune designs, to make grafts, mutations, to parasitize it, etc.... The open designs allow to incorporate modifications and to be in permanent revision. This condition is aimed at improving conditions and optimizing resources, as well as promoting experimentation, constituting a context of research/citizen action based on collective intelligence. The co-creation process goes through the joint analysis and the co-design through the proposal placed. Approaches must be flexible, flexible, incorporating the difference and allowing for its reversibility and transformation. We are interested in open designs that are appropriable, adaptable and with a view to evolution as a formula for citizen appropriation of the city. One of the keys to tactical urban planning is to work through progressive processes, which make themselves according to the needs of each moment or evolve according to the times of the community that supports it. An evolutionary process is a cumulative process of experiences, which adapt to material and spatial conditions, contrasting it with its daily use. This real time testing, raises two very interesting processes intrinsic to tactical urban planning. On the one hand, learning by trial and error, where designs are evaluated and contrasted in everyday use. You can see how the elements work, their versatility, their capacity to adapt, their resistance. This allows us to improve or reformulate according to the readings that are extracted. On the other hand, changing processes imply a constant decision-making process. This also implies generating mechanisms that respond to the models and provide instances where decisions can be made in real time (working group, citizens' assemblies, sectoral or follow-up roundtables, etc.). The possibility of taking decisions on the neighbourhood and the territory by the citizens who live there articulates contexts of direct democracy, where the citizen participates actively and consciously in the processes, being a decisive actor in the design, maintenance and management of his environment. Having this active role reinforces their belonging to the territory, changing the role of passive subject that is usual and enabling a role with a capacity to transform. Not only do you get involved and belong, but you also decide and project the possibility outward. This potential makes it possible to have a critical mass of active and conscious citizens, with the capacity to propose alternatives and define a city model from below. In these processes, beyond building spaces, devices or infrastructures, communities are built. This is the greatest potential, since it transcends the object and is articulated as a political subject that overflows the spatial and formal. In this case, it is more important to build a fabric that supports a community with common interests. The consolidated communities articulate their processes from concrete political positions. An urban leisure garden beyond having a plot of land and an infrastructure for its development, has a community that can express itself in multiple formats, managing different social, cultural, relational and political spaces within it. This is the key and potential of these processes; it transcends the formal and the imposed logics. What is established is reversed, making new situations and new formats possible that imply new models of social organization, and therefore, a new spatiality is constructed. A ductile, transformable, resilient, evolutionary, distributed space that responds to the need of the common people, making possible the active and direct participation of the citizens.