GRADAS Y BRICOLAJE

GRADAS Y BRICOLAJE(eng)

Por Gaspar Maza Gutiérrez Departamento de Antropología, Filosofía y Trabajo Social (Universidad Rovira i Virgili, Tarragona) Este artículo forma parte de un artículo más amplio en preparación1 y en el mismo propongo hacer el ejercicio de recuperar y comentar algunos de los pasajes del libro “El Pensamiento Salvaje” del antropólogo francés C. Levi-Strauss2 para comprobar el paralelismo de algunas de sus ideas con los trabajos teóricos-prácticos que se pusieron en marcha en los días en los que se desarrolló el taller de construcción de gradas en la plaza de la Cebada en Madrid. Así en primer lugar, el bricolaje es para Levi-Strauss una especie de ciencia primera, que no primitiva3, y el bricoleur es aquel que trabaja con sus manos pero utilizando “medios desviados”. Una vez vistos los resultados de la experiencia, es indudable que la construcción de gradas del taller de la Plaza de la Cebada fueron hechas a mano, de forma artesanal y con sobras y trozos de materiales de muy diferente procedencia. “El bricoleur es el que obra sin plan previo y con medios y procedimientos apartados de los usos tecnológicos normales. No opera con materias primas sino ya elaboradas, con fragmentos de obras, con sobras y trozos”. p 35. Las personas que colaboraron en el taller lo hicieron también sin un plan previo totalmente fijado de antemano y lo hicieron también sin pretensiones “artísticas” . En el siguiente pasaje C. Levi-Strauss compara el hacer del “bricoleur” con el arte diciendo del mismo que es una especie de arte bruto o ingenuo.: “En esta perspectiva, el arte se inserta, a mitad de camino, entre el conocimiento científico y el pensamiento mítico o mágico; pues todo el mundo sabe que el artista a la vez tiene algo de sabio y del bricoleur: con medios artesanales, confecciona un objeto material que es al mismo tiempo objeto de conocimiento”. P.43. En el capítulo del libro que titula “la ciencia de lo concreto” C. Levi-Strauss continúa detallando y precisando algunas de las operaciones que lleva a cabo su particular “bricoleur”. Todas estas operaciones nos continúan recordando lo que en la práctica se hizo en el taller de gradas en la Cebada, es decir, cortar madera, atornillar trozos cortados previamente, reutilizar cajas de frutas, ensamblar goma, plástico…, y en todo momento arreglárselas con aquello que había más a mano. Veamos cómo nos describe estas acciones que lleva a cabo el “bricoleur”: “El bricoleur es capaz de ejecutar un gran número de tareas diversificadas; pero a diferencia del ingeniero, no subordina ninguna de ellas a la obtención de materias primas… y de instrumentos concebidos y obtenidos a la medida de su proyecto: su universo instrumental esta cerrado y la regla de su juego es siempre arreglárselas con lo que uno tenga, es decir un conjunto, a cada instante finito, de instrumentos y de materiales, heteróclitos además, porque la comprensión del conjunto no esta en relación con el proyecto del momento, ni, por lo demás, con ningún proyecto en particular, sino que es el resultado contingente de todas las acciones que se le han ofrecido de renovar o de enriquecer sus existencias, o de conservarlas con los residuos de construcciones y de destrucciones anteriores”. Cit p. 37 Más adelante C. Levi-Strauss prosigue explicando como el “bricoleur” es capaz de dar nueva vida a los elementos que toca y como los pone de nuevo en marcha. En el taller de gradas a partir de cinco toneladas de madera se construyeron cinco gradas diferentes que reflejaron a su vez historias diferentes, proyectos diferentes y objetivos simbólicos igualmente diversos. En su conjunto fue una operación a la vez compositiva, creativa y física… y así se constató al pasar del primer dibujo-esbozo de la grada, al ensamblaje de las primeras maderas, hasta concluir con el remate final de las mismas. En este proceso se modificó el proyecto original para volver a rediseñarlo y construirlo desde la practica tal y como fue descrito en “El pensamiento salvaje”: “El conjunto de los medios del bricoleur no se puede definir, por lo tanto por un proyecto (lo que supondría por lo demás , como en el caso del ingeniero la existencia de tantos conjuntos instrumentales como géneros de proyectos, por lo menos en teoría); se definen solamente por su instrumentalidad, o dicho de otra manera y para emplear el lenguaje del bricoleur, porque los elementos se recogen o conservan en razón del principio de que “ de algo habrán de servir”. Tales elementos , por tanto, están particularizados a medias: lo suficiente para que el bricoleur no tenga necesidad del equipo y del saber de todos los cuerpos administrativos; pero no tanto para que cada elemento sea constreñido a un empleo preciso y determinado.. Cada elemento presenta un conjunto de relaciones, a la vez, concretas y virtuales; son operadores, pero utilizables con vistas a operaciones cualesquiera en el seno de un tipo”. Cit p. 37. Cada uno de los participantes en el taller de gradas tenia formaciones muy diferentes. Esos diferentes bagajes puestos en común, fueron útiles para romper primero con el constreñimiento de las formaciones de cada uno; y en segundo lugar también fueron útiles para romper con el constreñimiento que imponían los propios materiales; aquí es donde el taller se convirtió en una especie de bazar, donde todo podía valer para cualquier otra cosa y donde más sentido tomo la experiencia de distorsionar los usos pre-concebidos. “Todos estos objetos heteróclitos que constituyen su tesoro ( se refiere al bricoleur), son interrogados por el para comprender lo que cada uno de ellos podría significar, contribuyendo de tal manera a definir un conjunto por realizar, pero que, finalmente, no diferirá del conjunto instrumental mas que por la disposición interna de sus partes”. Cit p. 38. Estamos de acuerdo con esta afirmación de C. Levi-Strauss si tenemos en cuenta que posteriormente al taller, los participantes recordarían bastantes de los momentos de comunicación intensa entre ellos y con los materiales. Así se interrogaron a los materiales en el momento de colocarlos de una manera o de otra; en los primeros intentos de pegar las cajas de fruta como elementos de cubierta para las gradas; se realizó repetidamente el ejerció de pre-atornillar las maderas antes de clavarlas definitivamente. C. Levi-Strauss advierte también de que, no obstante, todos estos elementos que utiliza el “bricoleur” están un tanto pre-constreñidos por su usos anteriores y los compara con el hacer de los mitos en el devenir de los tiempos… Es evidente que no se hubiesen podido construir con esos elementos un aparato mecánico o un aparato electrónico. Por otro lado sus reflexiones nos plantean la siguiente pregunta: ¿quiere decir C. Levi-Strauss que los mitos se construyen con operaciones similares a las que se pusieron en marcha en el taller de construcción de gradas?. “Pero estas posibilidades están siempre limitadas por la historia particular de cada pieza, o por lo que subsiste en ella de predeterminado, debido al uso original para el que fue concebida o por las adaptaciones que ha sufrido con vistas a otros empleos”. Cit p. 39 Las ruedas que se usaron en la construcción de la primera grada fueron un buen ejemplo, de cómo dejaron de ser ruedas de goma para convertirse en asientos. Su constreñimiento original fue así superado y si acaso mejorado cuando hasta ese momento solo habían sido ruedas destinadas a ser de nuevo goma o cenizas. Para C. Levi-Strauss esta claro que el “bricoleur” trabaja de una manera que no obstante cataloga como “científica” debido especialmente a los signos que con su trabajo es capaz de elaborar: “Al igual que el bricoleur, en presencia de una tarea dada, no puede hacer lo que le dé la gana; también el tendrá que comenzar por inventariar un conjunto predeterminado de conocimientos teóricos y prácticos, de medios técnicos, que restringen las soluciones posibles. Así pues , la diferencia no es tan absoluta como nos veríamos tentados a imaginarnosla; no obstante , sigue siendo real, en la medida en que, por relación a esas constricciones que resumen un estado de civilización, el ingeniero trata de abrirse un pasaje y de situarse mas allá, en tanto que el bricoleur, de grado o por fuerza, permanece mas acá, lo que es otra manera de decir que el primero opera por medio de conceptos y el segundo por medio de signos. Sobre el eje de la oposición entre naturaleza y cultura, los conjuntos de que se valen están perceptiblemente dislocados“. Cit p. 39-40 C. Levi-Strauss profundiza y continúa buscando comparaciones entre la forma de funcionar y de construir del pensamiento mítico “primitivo” con la forma de proceder del “bricoleur”. Dada su riqueza descriptiva dejo estas afirmaciones de C. Levi-Strauss abiertas también a la libre interpretación del lector: “De tal manera se comprende que el pensamiento mítico, aunque este enviscado en las imágenes, puede ser generalizador, y por lo tanto científico: también el opera a fuerza de analogía y de paralelos, aun si, como en el caso del bricolaje, sus creaciones se reducen siempre a un ordenamiento nuevo de elementos cuya naturaleza no se ve modificada según que figuren en el conjunto instrumental o en la disposición final…..esta incesante reconstrucción con ayuda de los mismos materiales, son siempre fines antiguos los que habrían de desempeñar el papel de medios: los significados se truecan en significantes y a la inversa”. Cit p.41. C. Levi-Strauss concluye señalando que el tipo de reflexión mítica que se manifiesta en estos objetos es la forma intelectual que se desprende del bricolaje. Podemos estar de acuerdo en que el bricolaje puede conducir a la reflexión, aunque tal vez seríamos más precavidos al calificarla como “mítica”. Levi-Strauss sin embargo insiste en defender los argumentos míticos que aparecen en el bricolaje: “Ahora bien, lo propio del pensamiento mítico, como del bricolaje en el plano practico, consiste en elaborar conjuntos estructurados, no directamente con otros conjuntos estructurados, sino utilizando residuos y restos de acontecimientos; odds and ende, diría un inglés, o en español sobras y trozos, testimonios fósiles de la historia de un individuo o una sociedad. En un sentido, por lo tanto, la relación entre la diacronía y la sincronía ha sido invertida: el pensamiento mítico ese bricoleur, elabora estructuras disponiendo acontecimientos, o mas bien residuos de acontecimientos”. Cit p. 43. Tras sus reflexiones “míticas” aparecen otras descripciones interesantes de los trabajos del “bricoleur” que nos pueden ser útiles para entender el ejercicio de construcción de las gradas. Así por otro lado no duda en calificar el trabajo del bricolaje como un “azar objetivo” tomando esta definición de los surrealistas para añadir a continuación que además el bricolaje es poesía y habla a la vez: “La poesía del bricolaje, le viene también y sobre todo, de que no se limita a realizar o ejecutar; habla, no solamente con las cosas como lo hemos mostrado ya sino también por medio de las cosas”. Cit p. 42 La gran carga metafórica de las gradas de la plaza de la Cebada se constata en la forma de hablar que adquieren una vez concluidas como objetos y puestas en acompañamiento y comunicación unas con otras. Las gradas hablan no por su belleza (serían en este sentido arte bruto) sino por lo que señalan o cuestionan (el papel del público, del espectador, de las audiencias… y todos los significados que queramos y podamos darles) y también por lo que han puesto en movimiento, es decir la reflexibilidad, el esfuerzo de personas con diferentes formaciones, la reordenación de materiales, objetivos y planes que conlleva todo ejercicio de experimentación. Finalmente otra idea interesante que introduce C. Levi-Strauss es la de presentar el trabajo del “bricoleur” como un trabajo en forma de “modelo reducido“. Las gradas construidas son así un modelo reducido de lo que podría ser el graderío de un estadio, de un teatro, de un espectáculo… “La reducción es resultado de una suerte de inversión del proceso de conocimiento: para conocer el objeto real en su totalidad, propendemos siempre a obrar a partir de sus partes. La resistencia que nos opone se supera dividiéndola. La reducción de escala invierte esta situación”. Cit pp. Más adelante también pasará a ensalzar el valor que tiene el ejercicio de la reducción, el valor de lo hecho a mano. Así el “modelo reducido” es una operación lógica para así poder comprender la naturaleza de las cosas. “¿Qué virtud acompaña a la reducción, ya sea de escala o ya sea que afecte a sus propiedades?. Al parecer es el resultado de una suerte de inversión del proceso de conocimiento: para conocer el objeto real en su totalidad, propendemos siempre a obrar a partir de las partes….esta transposición cuantitativa acrecienta y diversifica nuestro poder sobre un homólogo de la cosa; a través de el, esta última puede ser agarrada, sopesada en la mano, aprendida en una sola mirada… A la inversa de lo que ocurre cuando queremos conocer una cosa o un ser de talla real, en el modelo reducido el conocimiento del todo precede al de las partes…”. Cit p. 45 En resumen y para concluir: ¿qué es lo que vio C. Levi-Strauss en el bricolaje y que nosotros a su vez vimos y practicamos en el taller de gradas de La Cebada, interpretando lo que este autor vio observando a los nanbikwara?: azar objetivo, modelo reducido, ciencia, reflexión mítica arte bruto, dislocación de medios y materiales, constreñimiento… 1 Título provisional de la comunicación: “Emoción en las gradas.Notas y reflexiones para un estudio cultural de las audiencias postmodernas”. IV Jornadas de Antropología Urbana. Espacios públicos: usos, discursos y valores. Bilbao. 22-23 noviembre 2012. En esta comunicación se realiza una reflexión ampliada desde diferentes perspectiva de la experiencia del taller de construcción de gradas en la plaza de la Cebada . También se e plantea el papel histórico de la grada como objeto y el papel del espectador como audiencia, a partir de autores clásicos del espacio publico y social como E. Lefebvre, A. Arendt, E. Soja, o G. Debord entre otros, así como el papel y la presencia de los espectadores en la grada desde autores tan dispares como el escritor Nick Horbney, el sociólogo Norbet Elias o el arquitecto Albert Speer entre otros Finalmente se pone en valor el proceso constructivo, colaborativo, comunicativo y transdisciplinar discutiendo los resultados del taller desde las teorías sobre el “bricoleur” del antropólogo Claude Levi- Strauss. 2 Claude Levi-Strauss: El pensamiento salvaje. FCE. México. 3 Recordemos que uno de los propósitos de este libro fue criticar la idea aceptada hasta ese momento de que el pensamiento de los denominados salvajes era un pensamiento primitivo frente al pensamiento occidental considerado como moderno y racional. C. Levi-Strauss en este libro también valora y pondera el pensamiento ”mítico” como un tipo de pensamiento científico.

GRANDSTANDS AND DIY

By Gaspar Maza Gutierrez Department of Anthropology, Philosophy and Social Work (Rovira i Virgili University, Tarragona) This article is part of a larger article in preparation1 and in it I propose to recover and comment on some of the passages of the book "The Wild Thought" by the French anthropologist C. Levi-Strauss2 in order to verify the parallelism of some of his ideas with the theoretical-practical works that were set in motion during the days in which the grandstand construction workshop took place in the Plaza de la Cebada in Madrid. So first of all, DIY is for Levi-Strauss a kind of first science, not primitive3, and the bricoleur is the one who works with his hands but using "deviant means". Once we have seen the results of the experience, there is no doubt that the construction of the grandstands in the workshop of the Plaza de la Cebada was done by hand, in a handmade way and with leftovers and pieces of materials of very different origins. "The bricoleur is the one that works without a prior plan and with means and procedures that are far removed from normal technological uses. It does not operate with raw materials but with already elaborated materials, with fragments of works, with leftovers and pieces". p 35. The people who collaborated in the workshop also did so without a fully prearranged plan and without any "artistic" pretensions.... In the following passage C. Levi-Strauss compares the making of the "bricoleur" with the art of art, saying that it is a kind of raw or naive art.: "In this perspective, art is inserted, halfway between scientific knowledge and mythical or magical thought, because everyone knows that the artist is both a bit of a sage and a bit of a bricoleur: with artisan means, he makes a material object that is at the same time an object of knowledge. P.43. In the chapter of the book entitled "The Science of Concrete" C. Levi-Strauss continues to detail and specify some of the operations carried out by his particular "bricoleur". All these operations continue to remind us of what was done in practice in the harrow workshop at Cebada, i.e. cutting wood, screwing previously cut pieces, reusing fruit boxes, assembling rubber, plastic..., and at all times making do with what was most at hand. Let's see how the "bricoleur" describes these actions: "The bricoleur is capable of carrying out a large number of diversified tasks; but unlike the engineer, it does not subordinate any of them to the obtaining of raw materials... and of instruments designed and obtained to the measure of its project: his instrumental universe is closed and the rule of his game is always to manage with what one has, that is to say a set, at every finite moment, of instruments and materials, heterocytes also, because the understanding of the set is not related to the project of the moment, nor, for the rest, to any particular project, but it is the contingent result of all the actions that have been offered to him to renew or enrich his existences, or to preserve them with the residues of previous constructions and destructions". Cit p. 37 C. Levi-Strauss goes on to explain how the "bricoleur" is capable of giving new life to the elements he touches and how he puts them back into action. In the grandstand workshop, five different grandstands were built from five tons of wood, reflecting different stories, different projects and equally diverse symbolic objectives. As a whole, it was an operation that was at once compositional, creative and physical... and this was confirmed when the first sketch of the grandstand was passed from the first sketch of the grandstand to the assembly of the first pieces of wood, until it was concluded with their final finishing. In this process, the original project was modified in order to redesign and build it again from the ground up as described in "Wild Thought": "All the means of the bricoleur cannot be defined, therefore, by a project (which would imply, as in the case of the engineer, the existence of as many instrumental ensembles as there are genres of projects, at least in theory); they are defined only by their instrumentality, or in other words, and to use the language of the bricoleur, because the elements are collected or preserved in accordance with the principle that "they must be of some use". Such elements, therefore, are half particularized: enough so that the bricoleur does not need the equipment and knowledge of all the administrative bodies; but not so much so that each element is constrained to a precise and determined use... Each element presents a set of relations, at the same time, concrete and virtual; they are operators, but they can be used with a view to any operations within a type". Cit p. 37. Each of the participants in the grandstand workshop had very different backgrounds. These different backgrounds were useful to break first with the constraint of the formations of each one; and secondly they were also useful to break with the constraint imposed by the materials themselves; this is where the workshop became a kind of bazaar, where everything could be used for anything else and where it made more sense to take the experience of distorting the pre-conceived uses. "All these heteroclite objects that constitute its treasure ( it refers to the bricoleur), are interrogated by it to understand what each one of them could mean, contributing in such a way to define a set to be made, but that, finally, will not differ from the instrumental set only by the internal disposition of its parts". Cit p. 38. We agree with this statement by C. Levi-Strauss if we bear in mind that after the workshop, the participants would remember many of the moments of intense communication between themselves and with the materials. Thus, the materials were questioned at the moment of placing them in one way or another; in the first attempts to glue the fruit boxes as elements of the cover for the stands; the exercise of pre-screwing the wood before nailing them definitively was repeatedly carried out. C. Levi-Strauss also points out that, nevertheless, all these elements used by the'bricoleur' are somewhat pre-contrived by their previous uses and compare them with the myths of the times... It is clear that it would not have been possible to build a mechanical or an electronic device with these elements. On the other hand, your reflections ask us the following question: does C. Levi-Strauss mean that myths are built with operations similar to those that were set in motion in the grandstand workshop? "But these possibilities are always limited by the particular history of each piece, or by what remains in it as predetermined, due to the original use for which it was conceived or by the adaptations it has undergone for other uses. Cit p. 39 The wheels used in the construction of the first grandstand were a good example of how they stopped being rubber wheels and became seats. Its original constraint was thus overcome and perhaps even improved when until then it had only been wheels intended to be rubber or ashes again. For C. Levi-Strauss it is clear that the "bricoleur" works in a way that he nevertheless classifies as "scientific", especially because of the signs that he is able to produce with his work: "Like the bricoleur, in the presence of a given task, he cannot do whatever he wants; he will also have to start by inventorising a predetermined set of theoretical and practical knowledge, of technical means, which restrict the possible solutions. Thus, the difference is not as absolute as we would be tempted to imagine it; nevertheless, it is still real, insofar as, in relation to those constrictions that summarize a state of civilization, the engineer tries to open a passage and to situate himself beyond, while the bricoleur, whether by degree or by force, remains more here, which is another way of saying that the former operates by means of concepts and the latter by means of signs. On the axis of the opposition between nature and culture, the sets they use are significantly dislocated. Cit p. 39-40 C. Levi-Strauss goes deeper and continues to seek comparisons between the way in which "primitive" mythical thought functions and constructs itself and the way in which "bricoleur" proceeds. Given its descriptive richness, I leave these statements of C. Levi-Strauss open also to the free interpretation of the reader: "In such a way it is understood that mythical thought, even though envisaged in the images, can be generalising, and therefore scientific: it also operates by the force of analogy and parallels, even if, as in the case of DIY, its creations are always reduced to a new order of elements whose nature is not modified according to whether they appear in the instrumental set or in the final disposition..... this incessant reconstruction with the help of the same materials, it is always ancient ends that would have to play the role of means: meanings are turned into signifiers and vice versa". Cit p.41. C. Levi-Strauss concludes by pointing out that the type of mythical reflection that manifests itself in these objects is the intellectual form that comes out of DIY. We can agree that DIY can be thought-provoking, but perhaps we would be more cautious in calling it mythical'. Levi-Strauss, however, insists on defending the mythical arguments that appear in DIY: "Now, the characteristic feature of mythical thinking, as well as of DIY on a practical level, is to elaborate structured sets, not directly with other structured sets, but using residues and remains of events; odds and ends, an Englishman would say, or in Spanish leftovers and pieces, fossil testimonies of the history of an individual or a society. In a sense, therefore, the relationship between diachrony and synchrony has been inverted: the mythical thought of that bricoleur, elaborates structures by arranging events, or rather residues of events". Cit p. 43. After his "mythical" reflections, there are other interesting descriptions of the work of the "bricoleur" that may be useful for us to understand the exercise of building the stands. On the other hand, he does not hesitate to describe DIY work as "objective chance", taking this definition of the surrealists and then adding that DIY is also poetry and it speaks at the same time: "The poetry of DIY also and above all, comes to him from the fact that he does not limit himself to carrying out or executing; he speaks, not only with things as we have already shown, but also through things. Cit p. 42 The great metaphorical load of the steps of the Plaza de la Cebada can be seen in the way of speaking that they acquire once they are finished as objects and placed in accompaniment and communication with each other. The stands speak not for their beauty (they would be in this sense raw art) but for what they point out or question (the role of the audience, the spectator, the audiences... and all the meanings we want and can give them) and also for what they have set in motion, that is to say, the reflexibility, the effort of people with different formations, the rearrangement of materials, objectives and plans that every exercise of experimentation entails. Finally, another interesting idea introduced by C. Levi-Strauss is to present the work of the "bricoleur" as a work in the form of a "reduced model". The grandstands built are thus a small model of what could be the grandstand of a stadium, a theatre, a show... "The reduction is the result of a kind of inversion of the knowledge process: to know the real object in its entirety, we always tend to act from its parts. The resistance that opposes us is overcome by dividing it. The downsizing reverses this situation. Cit pp. Later on, he will also praise the value of the reduction exercise, the value of what is done by hand. Thus the "reduced model" is a logical operation in order to understand the nature of things. "What virtue accompanies the reduction, whether of scale or affecting its properties?" This quantitative transposition increases and diversifies our power over a counterpart of the thing; through it, the latter can be grasped, weighed in the hand, learned in a single glance... Unlike what happens when we want to know a thing or a being of real size, in the reduced model the knowledge of the whole precedes that of the parts...". Cit p. 45 In short, and to conclude: what did C. Levi-Strauss see in the DIY business that we in turn saw and practiced in the grandstand workshop at La Cebada, interpreting what he saw observing the nanbikwara?objective chance, reduced model, science, mythical reflection, raw art, dislocation of means and materials, constraint... 1 Provisional title of the communication: "Emotion in the stands: Notes and reflections for a cultural study of post-modern audiences". IV Conference on Urban Anthropology. Public spaces: uses, discourses and values. Bilbao. 22-23 November 2012. In this communication, an extended reflection is made from different perspectives of the experience of the grandstand construction workshop in the Plaza de la Cebada... The historical role of the grandstand as an object and the role of the spectator as an audience is also discussed, based on classic authors of public and social space such as E. Lefebvre, A. Arendt, E. Soja, or G. Debord among others, as well as the role and presence of spectators in the stands from authors as diverse as the writer Nick Horbney, the sociologist Norbet Elias or the architect Albert Speer among others. Finally, the constructive, collaborative, communicative and transdisciplinary process is valued, discussing the results of the workshop from the the theories of the "bricoleur" of the anthropologist Claude Levi Strauss. 2 Claude Levi-Strauss: Wild thinking. FCE. Mexico. 3 Let us remember that one of the purposes of this book was to criticize the accepted idea until then that the thought of the so-called savages was a primitive thought as opposed to western thought considered modern and rational. C. Levi-Strauss in this book also values and weighs "mythical" thought as a type of scientific thought.