LA FIESTA Y LA AUTOCONSTRUCCIÓN

LA FIESTA Y LA AUTOCONSTRUCCIÓN(eng)

Desde TXP hemos venido utilizando como metodología de trabajo la auto-construcción en diferentes contextos y en diferentes formatos, ya sea para la activación de solares en desuso para su gestión comunitaria, la recuperación de edificios vacíos vinculados a procesos de autogestión, la construcción colaborativa de equipamientos colectivos o la generación de dispositivos móviles para comunidades de uso del espacio público. Una de las motivaciones más inmediatas en de estos procesos es el abaratamiento de los costes, ya que en muchos casos la premisa es el uso de material de reciclaje, siendo esta práctica un elemento que facilita la accesibilidad económica a los proyectos. Además la sustitución del trabajo profesional por constructores aficionados abarata también los costes y, a su vez, permite abrir un proceso de aprendizaje y pedagógico que transciende de las motivaciones puramente económicas. En los procesos de auto-construcción lo que realmente ponemos en valor es el aprendizaje colaborativo, ya que generan múltiples interacciones entre los diferentes integrantes de un equipo. En los procesos de construcción colaborativa es necesario compartir experiencias y conocimientos porque así se construye una comunidad que se hace corresponsable de la decisiones, crea consensos y se apropia de los proyectos. Al mismo tiempo, se refuerza el empoderamiento ciudadano donde el integrante de estos procesos aumenta su fortaleza política adquiriendo confianza en sus propias capacidades, diseñando su entorno y construyendo alternativas. “En el taller de gradas a partir de cinco toneladas de madera se construyeron cinco gradas diferentes que reflejaron a su vez historias diferentes, proyectos diferentes y objetivos simbólicos igualmente diversos. En su conjunto fue una operación a la vez compositiva, creativa y física… y así se constató al pasar del primer dibujo-esbozo de la grada, al ensamblaje de las primeras maderas, hasta concluir con el remate final de las mismas. En este proceso se modificó el proyecto original para volver a rediseñarlo y construirlo desde la práctica. Cada uno de los participantes en el taller de gradas tenia formaciones muy diferentes. Esos diferentes bagajes puestos en común, fueron útiles para romper primero con el constreñimiento de las formaciones de cada uno; y en segundo lugar también fueron útiles para romper con el constreñimiento que imponían los propios materiales; aquí es donde el taller se convirtió en una especie de bazar, donde todo podía valer para cualquier otra cosa y donde más sentido tomo la experiencia de distorsionar los usos pre-concebidos…” La Grada como un ejercicio de bricolage Gaspar Maza Gutiérrez Estos procesos, en los que se pone en práctica el concepto del bottom-up, implican la participación activa en la toma de decisiones, siendo un instrumento más de la emancipación social. Este modelo de construcción colaborativa DIY/DIT (Do It Yourself / Do It Together), de autogestión y autoproducción, refuerza el concepto de ciudad de diseño abierto y, por tanto, de la arquitectura de código abierto. De esta manera el ciudadano que experimenta la creación de prototipos, dispositivos o espacios, construye a su vez una comunidad más amplia donde el conocimiento es compartido y donde ese concepto de aprendizaje colaborativo es ampliado a una comunidad virtual donde se comparte información, se intercambian saberes, se contrastan procesos y se comparten experiencias. Los procesos tienen la capacidad de ser replicables, apropiables, modificables y mejorables, estableciéndose un foro que permite evaluar desde el empirismo los pros y los contras de cada proyecto, dispositivo o prototipo. Este sistema de trabajo nos permite en muchos casos construir argumentos a través de la acumulación de experiencias y consolidar una masa crítica que permite regularizar y regular estas prácticas. De esta manera, se está contribuyendo a desarrollar una herramienta común que permita la construcción de legislación que responda a de las necesidades de la sociedad civil. “Cada solar tiene su régimen de uso y titularidad y propiedad, cada municipio tiene su ordenanza, cada comunidad autónoma y estado tiene su legislación urbanística, y cada lugar su contexto. Partiendo de todo ello y de su relación con alguna política, local, social o cultural, cada uno de los proyectos de Camiones y contenedores colectivos se han desarrollado en base a diferentes alternativas de acuerdo, cesión o uso directo del suelo (sean legales, alegales, ilegales o de legalidad inducida).” Del trabajo autoorganizado a la reconstrucción del común Judith Albors Casanova A través de los procesos que trabajan con la metodología de la auto-construcción se experimentan mecanismos de negociación con diferentes agentes (instituciones, entidades privadas, comunidades de uso) y, a su vez, se ponen en marcha mecanismos de financiación diversos (trueque, recuperación y cesión de materiales, financiación público y privada). Por otro lado, se trabaja en la generación de protocolos, convenios tipo, manuales de montaje, manuales de seguridad y salud, y otros soportes jurídicos que den cobertura y soporte a esta actividad, así como a los proyectos que se relacionan con estas prácticas. De esta manera, la información generada se convierte en un recurso que forma parte del banco del conocimiento común. Las relaciones afectivas, el carácter y el componente lúdico de estos procesos, así como los momentos festivos donde se establece una relación más íntima con el entorno y la comunidad, es a nuestro modo de entender la clave de estos procesos. La fiesta siempre la fiesta… “La fiesta y su expresión extrema, la revuelta, improvisan un proyecto urbanístico alternativo. Es decir, otra manera de organizar simbólica y prácticamente el espacio de vida en común en la ciudad. Se ve desplegarse entonces una potencia que crea vida social de espaldas o encarándose a los poderes instituidos y lo hace de una manera que no tiene que ser coherente con el espacio que aparentemente usa, pero que en realidad cabe decir que vivifica. Se cumple, de nuevo, en contextos urbanos contemporáneos, la tantas veces notada e ilustrada relación de contigüidad entra la fiesta y el motín.”

THE SELF-MANAGED CONSTRUCTION CELEBRATION

From TXP we have been using self-construction as a working methodology in different contexts and in different formats, whether for the activation of vacant lots for community management, the recovery of empty buildings linked to self-management processes, the collaborative construction of collective facilities or the generation of mobile devices for communities using public space. One of the most immediate motivations in these processes is the lowering of costs, since in many cases the premise is the use of recycling material, being this practice an element that facilitates the economic accessibility of the projects. In addition, the replacement of professional work by amateur builders also reduces costs and, in turn, opens up a learning and teaching process that transcends purely economic motivations. In self-construction processes, what we really value is collaborative learning, since they generate multiple interactions between the different members of a team. In the processes of collaborative construction, it is necessary to share experiences and knowledge because in this way a community is built that becomes co-responsible for decisions, creates consensus and appropriates the projects. At the same time, citizen empowerment is reinforced where the member of these processes increases his or her political strength by gaining confidence in his or her own capacities, designing his or her environment and building alternatives. "In the grandstand workshop, five different grandstands were built from five tons of wood, reflecting different stories, different projects and equally diverse symbolic objectives. As a whole, it was an operation that was at once compositional, creative and physical... and this was confirmed when the first sketch of the grandstand was passed from the first sketch of the grandstand to the assembly of the first pieces of wood, until it was concluded with their final finishing. In this process, the original project was modified in order to redesign it and build it from scratch. Each of the participants in the grandstand workshop had very different backgrounds. These different backgrounds were useful to break first with the constraints of the formations of each one; and secondly they were also useful to break with the constraints imposed by the materials themselves; this is where the workshop became a kind of bazaar, where everything could be used for anything else and where it made more sense to take the experience of distorting the pre-conceived uses...". The grandstand as a DIY exercise Gaspar Maza Gutierrez These processes, in which the concept of the bottom-up approach is put into practice, involve active participation in decision-making and are another instrument of social emancipation. This collaborative DIY/DIT (Do It Yourself / Do It Together) construction model of self-management and self-production reinforces the concept of the open-source city of design and, therefore, of open-source architecture. In this way, the citizen who experiences the creation of prototypes, devices or spaces, in turn builds a wider community where knowledge is shared and where this concept of collaborative learning is extended to a virtual community where information is shared, knowledge is exchanged, processes are contrasted and experiences are shared. The processes have the capacity to be replicable, appropriable, modifiable and improvable, establishing a forum that allows for an empirical evaluation of the pros and cons of each project, device or prototype. This system of work allows us in many cases to build arguments through the accumulation of experiences and consolidate a critical mass that allows us to regularize and regulate these practices. In this way, it is helping to develop a common tool that will allow the construction of legislation that responds to the needs of civil society. "Each plot has its own regime of use and ownership and ownership, each municipality has its own ordinance, each autonomous community and state has its own urban planning legislation, and each place has its own context. Based on all of this and on their relationship with some local, social or cultural policy, each of the projects for collective trucks and containers has been developed on the basis of different alternatives for the agreement, transfer or direct use of the land (whether legal, legal, illegal or of induced legality). From self-organized work to the reconstruction of the community Judith Albors Casanova Through the processes that work with the methodology of self-construction, negotiation mechanisms are experimented with different agents (institutions, private entities, communities of use) and, at the same time, diverse financing mechanisms are set in motion (barter, recovery and transfer of materials, public and private financing). On the other hand, we are working on the generation of protocols, model agreements, assembly manuals, health and safety manuals, and other legal supports that give coverage and support to this activity, as well as to the projects related to these practices. In this way, the information generated becomes a resource that forms part of the common knowledge bank. The affective relationships, the character and the playful component of these processes, as well as the festive moments where a more intimate relationship with the environment and the community is established, is the key to our understanding of these processes. The party always the party.... "The party and its extreme expression, the revolt, improvise an alternative urban project. That is to say, another way of organizing the symbolic and practically common living space in the city. A power that creates social life with its back to the ground or facing the instituted powers is then seen to unfold and does so in a way that does not have to be coherent with the space it apparently uses, but in reality can be said to vivify. Once again, in contemporary urban contexts, the often noted and illustrated relationship of contiguity between the party and the riot is fulfilled.